Superar
una ruptura, aceptar sin sufrimiento excesivo el final de una relación, puede
para algunas personas convertirse en una pesadilla. La no resolución del
conflicto pasa ineludiblemente por la incapacitación del individuo para el
inicio de una nueva vida sentimental.
El refranero popular hace referencia a este tipo de mal psicológico con frases como "la mancha de mora con otra mora se quita" o "no hay mal que cien años dure", estas frases sugieren y aconsejan a la persona doliente que la mejor forma de afrontar una pérdida es relativizar su importancia, no obstante la realidad nos dice que en ocasiones la pérdida no se elabora correctamente impidiendo de esta forma cerrar el círculo.
El refranero popular hace referencia a este tipo de mal psicológico con frases como "la mancha de mora con otra mora se quita" o "no hay mal que cien años dure", estas frases sugieren y aconsejan a la persona doliente que la mejor forma de afrontar una pérdida es relativizar su importancia, no obstante la realidad nos dice que en ocasiones la pérdida no se elabora correctamente impidiendo de esta forma cerrar el círculo.
De
modo que, cabe preguntarse si existen patrones de comportamiento comunes en las
personas que sufren este trastorno o conducta disfuncional. Lo cierto es que sí.
Es de sobra conocido que, en general, las personas frente a los conflictos y
amenazas de origen interno o externo, reaccionamos desplegando una serie de
"mecanismos de defensa" llamados también "Estrategias de afrontamiento". Veamos
cuales suelen estar presentes en las personas que no pueden, por si solas,
superar una ruptura sentimental y quedan, por tanto enganchados al recuerdo de
la persona amada y a la esperanza (inútil) de una posible
reconciliación.
Algunos
de estos mecanismos de defensa son consecuencia del conflicto, otros pueden sin
embargo, estar presentes antes del mismo.
Agresión
pasiva.
Es
un mecanismo de afrontamiento que surge como consecuencia del conflicto
emocional interno, el individuo puede llegar a interiorizar que personas de su
entorno han contribuido a la ruptura de manera indirecta, esta idea no termina
de aceptarla abiertamente, no obstante dicho conflicto puede provocar
agresividad hacia los demás de forma indirecta y no asertiva, de forma que la
persona muestra una máscara externa de abierta sumisión a los demás, pero detrás
esconde en realidad resentimiento y hostilidad. Este resentimiento reaviva el
conflicto y lo perpetua.
Anticipación.
El
sujeto anticipa una serie de estados y reacciones emocionales asociadas al
conflicto frente a situaciones que todavía no se han producido. Se trataría de
una excesiva reactividad provocada por expectativas no realistas.
Comportamiento Impulsivo.
El
individuo afronta el conflicto emocional a través de la acción más que de la
reflexión, dando lugar a la pérdida en el control de los impulsos, agresividad,
sexo compulsivo, abuso de alcohol y sustancias, etc, tratando con esta conducta
paliar el malestar intrapsíquico.
Desplazamiento.
Esta
respuesta consiste en convertir algo inicialmente neutro, en fuente de poder
para inflingir daño a uno mismo, dotándole así de la capacidad para provocar
emociones y respuestas aversivas propias de la situación origen del conflicto.
Por ejemplo: "Ver un paisaje, hace recordar a la persona amada".
Devaluación.
El
individuo se enfrenta al conflicito emocional interno atribuyendo cualidades
exageradamente negativas a sí mismo.
Fantasía autista.
El
sujeto se enfrenta al conflicto intrapsíquico mediante fantasías excesivas que
sustituyen la búsqueda de relaciones interpersonales, o la resolución del
problema.
Formación reactiva.
El
conflicto interno hace que la persona sustituya comportamientos, pensamientos o
sentimientos que le resultan inaceptables por otros diametralmente opuestos
(este mecanismo de defensa suele actuar simultáneamente con el de represión).
Por ejemplo: frente al pensamiento "es definitivo, no volverá nunca", el sujeto
se dice a sí mismo: "seguro que se da cuenta de cuanto me quiere, recapacita y
me llama".
Idealización.
La
persona se enfrenta a los conflictos emocionales y amenazas internas o externas
atribuyendo cualidades exageradamente positivas a los demás. en este caso es
incapaz de observar todos aquellos aspectos desagradables o negativos tanto de
la persona amada como de la relación.
Negación.
El
individuo se enfrenta al conflicto emocional negándose a reconocer los aspectos
dolorosos de la realidad o de las experiencias subjetivas, que por otra parte,
son manifiestas para los demás.
Omnipotencia.
La
persona cree o actúa como si dispusiera de poderes o capacidades especiales que
le hacen superior a los demás. en este caso, cree que podrá convencer a la
ex-pareja para que vuelva con él.
Racionalización.
El
individuo inventa sus propias explicaciones de lo sucedido, explicaciones
tranquilizadoras pero incorrectas, para encubrir las verdaderas motivaciones que
rigen sus pensamientos, acciones y sentimientos. Un forma de autoengaño.
Represión.
La
persona expulsa de su conciencia o no se da por enterado de los deseos,
pensamientos o experiencias que le causan malestar. sin embargo el componente
afectivo puede mantenerse activo en la conciencia, desprendido de sus ideas
asociadas.
Sublimación.
la
persona canaliza sentimientos e impulsos potencialmente desadaptativos en
componente socialmente aceptables, por ejemplo: "deportes de contacto para
canalizar impulsos agresivos generados por la frustración que le supone la
pérdida".
Supresión.
La
persona evita intencionadamente pensar en los problemas, deseos, sentimientos o
experiencias que le producen malestar.
Fdo.,
Ignacio
G. Sarrió.
Psicólogo.
Psicoterapeuta. Perito forense.
http://psicolegalyforense.blogspot.com
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grupopsico@cop.es
696102043.
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